La granja escuela y la educación ambiental

Entre la colectividad, existe una falsa creencia de que la conservación del planeta se limita a botar la basura correctamente y separarla para facilitar el proceso de reciclaje y tratamiento de desechos. Pero, aunque esto es significativo, no lo es todo. Quienes han tenido la oportunidad de asistir a una granja escuela han podido comprobar que nuestra responsabilidad es mayor y, a diferencia de los impuestos, por ejemplo, podemos sentirnos muy satisfechos al cumplir con ella.

Sembrar un árbol, reconocer la relevancia de la protección a los animales y profundizar en cuanto al uso irresponsable que damos a los productos que la naturaleza nos ofrece, también son parte de la misión ecológica a la que todos estamos llamados, incluyendo a los más pequeños.

De hecho, la infancia es la etapa idónea para empezar a introducirnos en este tema, porque los niños tienden a desarrollar un gran afecto por los animales, así como interés por las labores relacionadas con la agricultura, especialmente cuando se les enseñan de una manera creativa. Por tanto, es la oportunidad perfecta para trasmitirles estos valores.

Del deber al interés

Hoy en día, los niños tienen una gran cantidad de intereses que van desde hobbies como comprar cómics online hasta el desempeño en la música, por ejemplo. Y todo ello está bien, forma parte de la diversidad de elementos a los que deben estar expuestos para nutrir su personalidad y e ir creando la identidad del adulto que serán en el futuro.

Y es precisamente porque se encuentran en la etapa en la que van moldeándose, seleccionando lo que les gusta y lo que no, es que conviene ir introduciéndoles la importancia de sentirse corresponsable de la conservación del planeta.

La ventaja de hacerlo a través de una granja escuela, es que no lo perciben como algo impuesto, a lo que inmediatamente se resistirán, sino que en estas instituciones se aplican estrategias para lograr que estos establezcan nexos con los animales y la naturaleza de una forma divertida, de manera que puedan incluirlo en la lista de intereses y de elementos que formarán parte de su personalidad.

La finalidad es reservar para ellos un espacio donde puedan tener experiencias nuevas, divertidas, mirar la naturaleza con otros ojos y, por supuesto, ir creando conciencia desde ya, en los hombres y mujeres del mañana.

Es un secreto a voces que nuestro planeta necesita con urgencia que se apliquen medidas destinadas a su conservación, y el éxito de estas solo es posible cuando cambiamos nuestra forma de asumir la responsabilidad que tenemos al ser los mayores consumidores y destructores de este. Empezar desde ya a transmitir valores ecológicos a los más pequeños nos permite asegurar un mejor futuro.

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