Aparejador en Madrid – Disminuyendo la contribución al efecto invernadero

El crecimiento desmedido de las grandes ciudades y el aumento acelerado de la población, ha traído como consecuencias graves daños al medio ambiente. Así, un aparejador en Madrid consciente de la importancia de conservar la energía, por lo general, posee la formación y experiencia necesaria para evaluar cuidadosamente un inmueble y definir las modificaciones que permitan minimizar su consumo energético (CE). 

La finalidad primaria es disminuir la huella de carbono y mejorar las condiciones de vida en la Tierra; en la práctica, este esfuerzo, además, resulta muy beneficioso por la posibilidad de rendir más los recursos naturales no renovables, que cada vez son más escasos. Pero, sobre todo, por las ventajas económicas para quienes poseen o alquilan el inmueble.

Este impacto en el ahorro es real y tangible; por ejemplo, la diferencia en el CE entre una propiedad calificada como A (escala definida para el Certificado de Eficiencia Energética) y otra D puede resultar de hasta un 25%. Así, que aquellos cambios en la construcción, métodos de distribución, equipos utilizados o sus modos de operación, que se traduzcan en una necesidad menor de energía deberían ser bienvenidos por todos.

Los paradigmas están cambiando

Definitivamente, los adelantos tecnológicos que han llevado a la humanidad a construir edificios más altos y metrópolis más modernas, sobre cualquier tipo de terreno, también han resultado perniciosos para los seres vivos en el planeta. Por tanto, es imprescindible desarrollar nuevas técnicas y aprender maneras diferentes de hacer las cosas que contrarresten el daño.

Los aparejadores pueden aportar mucho por un avance es ese sentido, ya que conocen cuáles medidas podrían implementarse para reducir la deuda que se tiene con la naturaleza; sabiendo que el retorno de la inversión se logrará en poco tiempo. Entre otras propuestas, se debería:

  • Estudiar la envolvente del inmueble; es decir, determinar la magnitud de las pérdidas de calor (en invierno) y de frío (en verano) por paredes, puertas y ventanas. Y, asimismo, recomendar el uso de materiales lo más adiabáticos posible.
  • Sustituir los equipos antiguos de calefacción y enfriamiento por una versión más eficiente.
  • Reemplazar lámparas y bombillas por sistemas de iluminación que alumbren mejor y generen menos pérdidas calóricas, que es el caso del LED.
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